Les petits mouchoirs, amigos para nunca

Las películas de amigos conforman un subgénero interesante. Juntas a un puñado de amigos en un lugar cerrado y las posibilidades de que la historia acabe como el rosario de la aurora son muy altas. Después de la explosión, el director tiene dos opciones: terminar con miradas de reproche o con abrazos. Supongo que la influencia de Hollywood es grande y normalmente terminan con un abrazo.

Es lo que sucede en Les petits mouchoirs, traducida en España como, ejem, Pequeñas mentiras sin importancia. La película francesa, dirigida por Gillaume Canet, se añade a una insigne lista formada por Reencuentro (USA), Los amigos de Peter (UK) y En septiembre (España). Alguna de las películas protagonizadas por Marta Belaustegui también podrían encuadrarse en este subgénero.

En todas estas peliculas, la reunión de amigos surge a raíz de un “incidente incitador” (término usado por McKee). En Reencuentro, muere un miembro del grupo; en la británica es uno de los amigos quien los convoca a una cena de despedida; en la española, quieren repetir una experiencia del pasado. En Les petits mouchoirs, sin embargo, los amigos deciden seguir con sus vacaciones a pesar de que uno de ellos ha sufrido un accidente (esta escena, por cierto, es la mejor rodada de toda la película).

Otra diferencia es el carácter de los personajes. Era imposible no empatizar y defender a los protagonistas de Reencuentro y Los amigos de Peter. No importaba que fueran drogadictos, infieles, que hubieran abandonado a su gente, que hubieran traicionado sus principios e ideales… Caían bien. En cambio, he pasado las 2 horas y media de metraje de Les petits mouchoirs odiando a los personajes. Son engreídos, egoístas, falsos… Se merecen todo lo que les ocurra. Y se merecen los unos a los otros.

Canet, que también ha escrito la película, ha sido muy hábil y ha creado dos personajes secundarios que sirven de espejo de las acciones y comportamiento de los amigos. Al final, será uno de ellos quien acusará a sus amigos de mentir y, sobre todo, de mentirse a ellos mismos (¿quizá de ahí el título en español?).

Tercera y última diferencia: la música. Es un elemento indispensable en este subgénero. Reencuentro comienza a ritmo de The Rolling Stones, y lo hace con una canción que deja claro el mensaje de la película: You can’t always get what you want. Después, sonarán temas de una época muy concreta y reconocibles por todos. Los amigos de Peter tararean una canción que cantaban cuando formaban un grupo de teatro. En la francesa hay canciones para todos los gustos. Desde temas de los 70 hasta Antony and the Johnsons. Y, aquí está la clave, ninguna aparece como tema central o unificador.

En definitiva, Les petits mouchoirs es una película digna y atractiva para los fans de este subgénero. Sin embargo, es larga, sus personajes no resultan atractivos y no hay ritmo. A mí me ha gustado, pero no entiendo por qué los franceses han ido en masa a verla.

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Un pensamiento en “Les petits mouchoirs, amigos para nunca

  1. […] llega la serie sobre reencuentro de amigos. ¿Recuerdan Los amigos de Peter, Reencuentro o Pequeñas mentiras sin importancia? Pues la guionista Paula Milne ha mezclado estos argumentos con la estructura de un Cuéntame […]

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