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Las mejores películas vistas en 2011

Este año he visto casi 300 películas. Es difícil, por tanto, seleccionar las que más me han gustado. Aquí una de las posibles listas (no tienen por qué haber sido estrenadas en 2011).

1. The Deer Hunter

Por fin he visto una de las cumbres del cine de los 70. Estructurada en 3 actos bien diferenciados, The Deer Hunter aborda las consecuencias de la guerra de Vietnam en un grupo de amigos de un pueblo de la América profunda. Maravillosa. Sólo por esta obra, Michel Cimino pasará a la Historia del Cine.

2. Another Year

El último trabajo de Mike Leigh es el más luminoso. Alejado de sus tradiciones personajes desgraciados, aquí nos presenta a un matrimonio que es feliz y quiere que sus amigos también lo sean. Sencilla, elegante, vitalista.

3. Historias Extraordinarias

Si tuviera que escoger una película de todas las vistas, sería ésta. Es diferente a casi todas las demás; recuerda a Las mil y una noches: un cuento dentro de otro cuento dentro de… Escribí una reseña más extensa aquí.

4. Paul Thomas Anderson

Este año he visto 4 de sus 5 películas y por fin he sabido apreciar su valía. Posiblemente, sea el mejor director actual. Su obra maestra es Magnolia, pero Boogie Nights es toda una lección de cine, There will be blood un puñetazo en el estómago y Sidney (su opera prima) una pequeña joya que adelanta todas sus obsesiones.

6. Incendies

Fue la película revelación. Un director no muy conocido aborda un tema complejo y seduce a miles de espectadores. Es dura; no sé si volvería a verla. Pero ciertas imágenes todavía persisten en mi retina.

7. Encontré al Diablo

Buena parte del cine coreano que nos llega suele adscribirse al thriller más o menos sanguinolento. La trilogía de la venganza de Park Chan-wook, las películas de Bong Joon-ho o ciertos trabajos de Kim Ki-Duk son un buen ejemplo. Pues bien, Encontré al Diablo (distribuida internacional como I saw the Devil) es la mejor de todas ellas. Un thriller que te mantiene encogido en el asiento mientras ves cómo el novio de una joven asesinada se ceba con el asesino. Tanto, que se llega a sentir pena por él. Lo que diferencia a este trabajo de otros con parecidos argumento es lo bien que está rodado. Sin duda, Jee-woon Kim es el mejor director de Corea del Sur.

8. El regreso 

En su momento la definí como “poesía rusa”. Una historia de amor y decepción entre un padre que vuelve a casa después de años de ausencia y sus dos hijos, reticentes a abrirle su corazón. Como en el caso del coreano, lo mejor de Andrey Zvyagintsev son los fantásticos planos que rueda.

9. La piel que habito

Quizá sea la mejor película de Pedro Almodóvar. Un trabajo denso, maduro, nada complaciente. Escribí una reseña más extensa aquí.

10. Mia Hansen-Løve

Esta joven directora se ha ganado con sólo dos películas el aplauso de los cinéfilos europeos. Su primer trabajo lleva por título Tout est pardonné (Todo está perdonado); en ella se pregunta sobre la posibilidad de redención. En Le père des me enfants (El padre de mis hijas) aborda el suicidio de un importante productor de cine francés agobiado por las deudas y las presiones (un suicidio de ficción basado en el suicidio real del que iba a ser productor de su opera prima, Humbert Balsan). Pese al tema tratado, Mia Hansen-Løve consigue firmar una película que anima a vivir. Sus trabajos pueden verse en Filmin.

11. No habrá paz para los malvados

Los seguidores de Enrique Urbizu llevábamos mucho tiempo esperando esta película. Y no ha decepcionado. Si no fuera por Almodóvar, ésta sería la película del año. Un thriller seco, intenso e inteligente. Escribí una reseña más extensa aquí.

12. Asghar Farhadi

Mi último descubrimiento ha sido este director iraní. Su última película, Nader y Simin, ganó en Berlín el Oso de Oro, un premio muy merecido. Acostumbrados a pensar en el cine de Irán como un cine lento, aburrido y demasiado localista, Farhadi dirige historias universales con las herramientas de Hollywood. Tanto Nader y Simin como A propósito de Elly son una suerte de thrillers, de películas de misterio y detectives. Al investigar la desaparición de una joven, en un caso, y la agresión a una embarazada, en otro, los personajes cejan al descubierto las miserias de la sociedad iraní. Cine político, pero sin caer en el panfleto y la brocha gorda.

En el próximo post, las mejores series vistas este 2011.

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La piel que habito: puro cine

Vaya por delante: creo que La piel que habito es la mejor película de Pedro Almodóvar. Dicho esto, que es muy sencillo de decir, veamos por qué me ha gustado.

Es ya un tópico decir que todas las historias están ya contadas; pero no por eso es menos cierto. Ya no se pueden inventar nuevos cuentos, lo único que el verdadero artista puede hacer es contarlos de tal forma que parezcan nuevos. Darles una vuelta de tuerca, reinventarlos, como se suele decir. Esto es lo que hace Pedro Almodóvar en su última película.

La piel que habito es una historia de venganza. Punto. Lo que la hace original es el cómo. Y aunque casi todos los cómos ya han sido utilizados demasiadas veces, logra llevar la narración a su particular mundo y, así, hacerla única. Tiene razón Sergio del Molino cuando escribe que si Michael Haneke hubiera dirigido esta película estaríamos todos muertos de miedo. Los verdaderos directores saben tomar una historia ajena y hacerla suya. También Tarantino escribió una larga historia de venganza y fascinó a medio mundo.

El cómo de La piel que habito es una estructura narrativa no lineal. Son tres actos (el segundo dividido en dos) en los que se cuenta la historia a base de flashbacks. En el primero la venganza está consumada: vemos los efectos, aunque no entendemos quién es el vengador, quién la víctima y cuál el motivo. En el segundo se nos cuenta, como si fueran un sueño (o dos: los de Banderas y Anaya), qué sucedió para despertar la ira de Banderas, y cuál fue, en realidad, esta venganza. En el tercer acto volvemos al presente, casi donde lo habíamos dejado.

El final es uno de los mejores del director. Dire Straits terminaban sus conciertos con Local Hero, un tema muy tranquilo, y con las luces encendidas. También Almodóvar huye aquí del final impactante, de los fuegos de artificio. Sólo una frase, apenas susurrada, una frase que, como la pronunciada por el asesino de El secreto de sus ojos, permanece en mi memoria. Y lo hará durante mucho tiempo.

Espero que dentro de unos meses, Elena Anaya, Antonio Banderas y Marisa Paredes recojan sus Goyas a la mejor actuación. Hacía mucho, desde Philadelphia, que no me convencía un personaje interpretado por el malagueño. Aquí lo borda. Elena Anaya da con su papel de Vera Cruz un importante paso; ya no será sólo la actriz guapa que se desnuda. Incluso vestida de oscuro y con una máscara en su rostro transmite mil emociones. La actuación de Marisa Paredes ha sido muy criticada, pero creo que el director buscaba que actuase así. Un registro muy diferente al que conocemos. Respecto al tigre, me remito a lo escrito por Jonás Trueba. Almodóvar no es un novato. Sabe lo que hace. No es un error, sino, quizás, un guiño a su alocado pasado.

El cine es imagen, planos. En La piel que habito los hay cuidadísimos, trabajados con mimo. En los últimos años, Almodóvar se centra cada vez más en la imagen. Cada una de sus últimas películas tiene un plano memorable. La madre llorando sobre el hijo muerto, las mujeres en coma tomando el sol, la gota de sangre en la frente de un niño abusado por curas, el último beso de dos enamorados… Si tuviera que elegir uno de La piel que habito, elegiría el de Antonio Banderas observando, estudiando a Elena Anaya a través de una gigantesca pantalla.

Yo soy de los que prefiere la última etapa de pedo Amodóvar, que no comienza con Todo sobre mi madre sino con Carne trémula. Desde entonces he visto todos sus trabajos varias veces. La única que no me ha gustado es Volver. Quizá por las mismas razones que le gustó a Boyero. Insisto: una película no es sólo una historia interesante; muchas veces importa más el cómo que el qué. Y en Volver apenas hay cómo. Es más natural, más directa, más, si se quiere, para todos los públicos.

La piel que habito es la culminación de esta etapa de Almodóvar. Por eso me parece su mejor trabajo.

Creo que “este hombre”, como le llama Boyero, entró hace años en los anales del cine, junto con genios contemporáneos como Lars von Trier o Michael Haneke. Y si todavía no lo había hecho, con La piel que habito da una patada en la puerta y entra sin invitación.

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