Archivo de la etiqueta: Sherlock

Spooks: los espías también lloran

Cuando me despido de una buena serie o un buen libro, cuando llega el final de una ficción que me ha acompañado durante semanas, meses o años, siempre me invade un cierto sentimiento de tristeza. Es lo que me ocurrió anoche con Spooks. Comencé a verla en 2009 y ayer terminé el último de sus 86 capítulos.

Vaya por delante: Spooks no lo parece, pero es una de las mejores series inglesas. No es perfecta, ni mucho menos; no tiene la inventiva de Sherlock ni la perfección técnica de Downton Abbey. A primera vista es otra serie de espías, pero conforme avanza la serie descubrimos muchas capas.

Los protagonistas de Spooks son los miembros de la Sección D del MI5, la rama interior del servicio secreto británico (su hermano, el MI6, se encarga de las operaciones en el extranjero). A la cabeza de esta sección se encuentra Harry Pearce, interpretado de forma soberbia por Peter Firth. El resto del grupo lo componen varios analistas, oficiales de campo y un par de informáticos que colaboran en las misiones hackeando ordenadores y diseñando micrófonos cuasi invisibles.

En las primeras temporadas, los personajes se enfrentan a un enemigo en cada capítulo: neonazis, ecologistas radicales, terroristas financieros… A medida que avanza la serie, los casos duran más y más capítulos, a veces temporadas enteras. La serie va ganando fuerza y complejidad. Un punto a favor es que los guionistas se nutren de la realidad para escribir las tramas. Se habla del 11S, de la muerte de Bin Laden, de la crisis, de la mutación del KGB, de la amistad interesada que ofrece Estados Unidos… Quizá por eso las amenazas a las que se enfrentan los protagonistas resultan tan creíbles. O, al menos, mucho más que en la mayoría de thrillers.

Como en toda serie procedimental, los guionistas mezclan el caso con las vidas de los personajes. ¿Cuál es la diferencia con un CSI o un Bones? La elegancia. Los ingleses saben lo que hacen. Las escenas fuera de las oficinas del MI5 nunca resultan forzadas; tampoco caen en la tentación de crear la típica relación amorosa entre personajes que una semana se odian y la siguiente se aman. Hay relaciones, pero son mucho más sutiles. Tal vez por eso, porque los personajes son dibujados con trazo muy fino, acabamos por empatizar con ellos mucho más de lo que es normal en este tipo de ficciones.

Casi al final de la serie, uno de los personajes (interpretado por la bella Lara Pulver, aka Irene Adler) se pregunta si es posible conjugar una vida normal con ese tipo de trabajo. Poco después, una de as analistas reflexiona sobre la influencia de las miles de mentiras que ha tenido que decir durante su etapa en el MI5. Estas dos reflexiones son el eje de la Spooks. No los atentados, ni las persecuciones, ni las virguerías informáticas. Lo que diferencia a Spooks de otras series procedimentales es que su mayor preocupación es la humanidad de los personajes. ¿Se puede ser un buen espía y no convertirse en una máquina de matar?

Si quieren averiguarlo, no se la pierdan.

Anuncios
Etiquetado , , , ,

Black Mirror: la ficción en la era iPad

Se ha convertido en un mantra decir que “la mejor ficción se hace en la HBO”. Esto podía ser realidad hace unos años, cuando empezó el actual boom de las series. Ahora, sin embargo, creo que la mejor ficción la hacen un puñado de creadores británicos. En el podium están Paul Abbott (State of Play, Exile), Steve Mofatt (Coupling, Jekyll, Sherlock) y, desde esta semana, Charlie Brooker.

Este señor fue el responsable de Dead Set, una serie que en la superficie parecía ser la enésima vuelta de tuerca del mundo zombie pero que en realidad era un feroz ataque a los reality shows. Después escribió un documental llamado Cómo la TV ha arruinado tu vida, y presentó un par de late nights satíricos. Ahora vuelve a la carga con Black Mirror, una miniserie de 3 capítulos que, cosa nada fácil en estos tiempos, sorprende.

Estamos en Inglaterra, en un cercano futuro. La revolución digital es un hecho pero la monarquía sigue existiendo. El primer episodio comienza con un vídeo. La princesa Sussanah (llamada “princesa de Facebook”, una suerte de Lady Di del siglo XXI) ha sido secuestrada y explica en un vídeo que será asesinada en unas horas si el primer ministro no paga un peculiar rescate. Lo que en 24 sería una sucesión de disparos, grtitos y muertes y en The West Wing un conflicto políitco y muchas negociaciones secretas, se convierte aquí en un inteligente estudio sobre los medios de comunicación.

En un tiempo en el que todo el mundo lleva un smartphone en el bolsillo y tuitea a cada instante, la noticia se esparce como un virus. Medio planeta está pendiente de su pantalla (de TV, de PC, de iPad..) para ver qué ocurrirá con la princesa. Los tiempos han cambiado, el terrorismo ha sabido aprovechar la tecnología y el gobierno que no se adapte morirá. Contener la información ya no es posible y la opinión pública puede variar en unos minutos a causa de un vídeo subido a Youtube.

No revelaré el final del asunto. Merece la pena ver Back Mirror. Mucho. A partir de hoy, Charlie Brooker es otro grande a seguir.

Etiquetado , , , , , , , , , , ,
A %d blogueros les gusta esto: